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8 min de lectura · Actualizado 2026-06-04T17:47:23.625Z

Cómo comprar una propiedad en Turquía siendo extranjero (Guía 2026)

Aprende exactamente cómo los extranjeros compran propiedades en Turquía en 2026, desde los requisitos de elegibilidad y los costes hasta la residencia y la ciudadanía por inversión.

Turquía sigue siendo uno de los mercados más accesibles para los compradores internacionales de inmuebles: no existe ningún requisito general de residencia para adquirir una propiedad y el programa de ciudadanía por inversión es ampliamente reconocido. Esta guía te explica quién puede comprar, el proceso completo de la transacción, los costes e impuestos reales, las opciones de financiación y la residencia o ciudadanía a la que podrías optar. Las cifras que aparecen a continuación corresponden a rangos habituales en 2026 y deben confirmarse siempre con un abogado turco colegiado o un asesor fiscal antes de comprometerse.

Quién puede comprar y qué restricciones existen

Los ciudadanos de la mayoría de los países pueden adquirir propiedades en Turquía con total libertad, sin necesidad de residir allí ni contar con permiso de residencia. Existen, no obstante, algunas limitaciones importantes: los extranjeros no pueden comprar inmuebles en zonas militares o de seguridad designadas, la propiedad extranjera total en cualquier distrito está limitada (generalmente en torno al 10% de la superficie), y una misma persona no puede poseer más de aproximadamente 30 hectáreas en todo el territorio nacional. Un pequeño número de nacionalidades se enfrenta a restricciones de reciprocidad. Toda compra requiere una verificación de autorización militar que confirma que el inmueble se encuentra fuera de una zona restringida, trámite que gestiona el registro de la propiedad. Dado que las normas sobre elegibilidad y zonas cambian con frecuencia, consulta con un abogado local la situación específica de tu nacionalidad y la parcela concreta antes de abonar ninguna señal.

El proceso de compra paso a paso

En primer lugar, obtén un número de identificación fiscal turco (gratuito, disponible en cualquier oficina tributaria o en línea) y abre una cuenta bancaria local. Contrata un abogado independiente, no uno recomendado exclusivamente por el vendedor. Acuerda las condiciones y firma el contrato de compraventa, generalmente con el pago de una señal. Tu abogado realizará la debida diligencia: comprobará el título de propiedad (Tapu), deudas, hipotecas, la licencia de ocupación del inmueble y el planeamiento urbanístico. Se encargará de solicitar el informe de valoración oficial obligatorio (tasación SPK). La divisa se cambia a través de un banco turco y se expide el certificado DAB. Por último, ambas partes acuden al Registro de la Propiedad (Tapu ve Kadastro) para formalizar la transmisión del título; el pago del importe restante y las tasas registrales completan la operación. Todo el proceso suele durar entre dos y ocho semanas.

Costes, gastos e impuestos

Prevé que los costes totales de la transacción asciendan a entre el 6% y el 10% adicional sobre el precio de compra. El principal concepto es el impuesto sobre la transmisión de la propiedad (equivalente al Impuesto de Transmisiones Patrimoniales), que ronda el 4% del valor declarado y que, aunque legalmente debe repartirse entre comprador y vendedor, en la práctica suele asumir el comprador en su totalidad. A ello se suman el coste del informe de valoración obligatorio, los gastos de notaría y traducción, las tasas registrales y el IVA en algunas compras de obra nueva (los tipos varían, y ciertos compradores extranjeros que adquieren su primera vivienda pueden quedar exentos). En cuanto a los impuestos recurrentes, el Impuesto sobre Bienes Inmuebles es moderado, situándose en torno al 0,1%-0,6% anual según el tipo y la ubicación del inmueble. Los honorarios de abogado y la comisión de la agencia se añaden aparte. Confirma todos los tipos vigentes y las exenciones aplicables con un asesor fiscal turco, ya que los porcentajes y los umbrales se revisan periódicamente.

Hipotecas y opciones de financiación

Los bancos turcos conceden préstamos a no residentes, aunque en condiciones conservadoras. Espera una financiación de entre el 50% y el 70% del valor de tasación, plazos más cortos que en tu país de origen y tipos de interés sujetos a la evolución del ciclo económico turco. Las entidades exigen la tasación obligatoria, justificación de ingresos y, por lo general, una cuenta bancaria en Turquía; el propio inmueble sirve como garantía. Las hipotecas en divisa extranjera son difíciles de obtener, por lo que muchos compradores optan por un préstamo en euros o dólares en su país de origen, o directamente por el pago al contado, para evitar la volatilidad de la lira turca. Los promotores de obra en construcción suelen ofrecer planes de pago a plazos sin intereses durante la obra, lo que puede resultar atractivo, aunque conviene revisar minuciosamente el contrato. Obtén una oferta hipotecaria en principio antes de comprometerte y pide a tu abogado que revise todas las condiciones del préstamo.

Residencia, ciudadanía y errores frecuentes

La compra de un inmueble puede darte derecho a un permiso de residencia de corta duración, renovable mientras seas propietario, aunque se aplican requisitos de valor mínimo y quedan excluidos los distritos restringidos. La vía estrella es la ciudadanía por inversión: adquirir una propiedad valorada en al menos 400 000 USD (con la obligación de mantenerla durante tres años) puede permitirte a ti y a tu familia solicitar la ciudadanía turca, cuyo trámite suele resolverse en pocos meses. Los errores más habituales son prescindir de asesoramiento jurídico independiente, fiarse de promesas verbales de los promotores, comprar sobre plano a constructores sin trayectoria demostrada, ignorar la ausencia de licencias de ocupación y subestimar el riesgo cambiario. Exige siempre un título inscrito en el registro y una tasación SPK independiente. Confirma el umbral vigente para la ciudadanía y el período de mantenimiento obligatorio con un abogado colegiado antes de efectuar la compra.

Preguntas frecuentes

¿Pueden los extranjeros comprar una propiedad en Turquía sin vivir allí?

Sí. No es necesario tener residencia ni vivir en Turquía para comprar. La mayoría de las nacionalidades pueden adquirir propiedades libremente, sujeto a la verificación de zonas militares, los límites de propiedad por distrito y un máximo personal de aproximadamente 30 hectáreas. Solo necesitas un número de identificación fiscal turco y una cuenta bancaria local para completar la operación.

¿Cuánta inversión se necesita para obtener la ciudadanía turca en 2026?

La vía inmobiliaria exige actualmente la compra de un inmueble valorado en al menos 400 000 USD y su mantenimiento durante tres años, tras los cuales tú y tu familia directa podéis solicitar la ciudadanía. El umbral ha variado en el pasado, así que confirma la cifra exacta y las condiciones vigentes con un abogado turco especializado en inmigración.

¿Cuáles son los costes totales de comprar una propiedad en Turquía?

Prevé aproximadamente entre el 6% y el 10% adicional sobre el precio de compra. El principal concepto es el impuesto de transmisión del título de propiedad, en torno al 4%, al que se añaden el informe de valoración obligatorio, los gastos de notaría y traducción, las tasas registrales, los honorarios de abogado, la comisión de la agencia y el IVA en algunas obras nuevas. Confirma los tipos actuales con un asesor fiscal turco.

¿Pueden los no residentes obtener una hipoteca en Turquía?

Sí, los bancos turcos prestan a no residentes, generalmente con una financiación del 50%-70% del valor de tasación, plazos más cortos y tipos variables. Necesitarás una tasación, justificación de ingresos y una cuenta bancaria turca. Muchos compradores extranjeros prefieren pagar al contado o recurrir a una hipoteca en su país de origen para evitar la volatilidad de la lira. Obtén una oferta en principio cuanto antes.

¿Necesito un abogado para comprar una propiedad en Turquía?

No es legalmente obligatorio, pero sí muy recomendable. Un abogado independiente, sin vinculación con el vendedor, comprueba el título y las deudas, verifica las licencias de ocupación y el planeamiento, confirma que la parcela está fuera de zonas restringidas y revisa los contratos. Esto te protege de los errores más habituales y costosos que cometen los compradores extranjeros.

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